MINICENTRALES EN RIOS DE MONTAÑA (Segunda Parte) PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por JAVIER MORALES (Biólogo)   
     Como ocurrió con la primera parte, al objeto de maximizar su difusión, transcribimos literalmente el artículo publicado en el ejemplar del periódico zamorano "EL NOROESTE", correspondiente al mes de Junio de 2009.

 

     MINICENTRALES EN RIOS DE MONTAÑA.

     Evidencias del perjuicio en los ecosistemas fluviales.

 

     Es imprescindible tener la imagen de un río como un continuo estructurado en la dirección de la corriente en el que los flujos de energía, nutrientes y sedimentos, originados en la cuenca y modificados por la comunidades bióticas, interactúan con los ecosistemas situados aguas abajo. Pero, además, las conexiones verticales, con los acuíferos y los manantiales de ladera; y las laterales con la ribera, la llanura de inundación y los prados completan una compleja estructura multidimensional. Esta estructura dimensionada queda rota desde el momento en que se construye una presa y se alteran los ritmos naturales de los flujos de agua en superficie y en el subsuelo.

     Impactos en la fase de funcionamiento de la minicentral.

     Los impactos de primer orden incluirían el efecto de barrera de la presa, la modificación del régimen de caudales circulantes por el cauce, alteraciones en el transporte de sedimentos, las variaciones en las características fisicoquímicas del agua y la alteración de los fenómenos de transporte de materia orgánica en suspensión (la base del alimento para la mayoría de los seres que habitan el fondo del río), y también del placton.

     Los impactos "colaterales" resultan de la modificación de los impactos anteriores en cada punto del río. Entre ellos las modificaciones en la morfología del cauce y la composición del sustrato, las variaciones en la composición y estructura de las comunidades de plantas y la algas microscópicas del fondo. Estos impactos pueden requerir periodos de más de 10 años (y más de 100 años en grandes pantanos) para volver a llegar a un nuevo estado de "equilibrio" si las condiciones de sucesión ecológica lo permiten.

     Los impactos más visibles afectan a la composición y estructura de las poblaciones de peces y macroinvertebrados, que pueden tener lugar con un desfase considerable respecto a la puesta en funcionamiento de la presa. Entre tanto, pueden manifestarse varias fases de ajuste en estas comunidades, de manera que a veces tras varias décadas desde la instalación del azud comienzan a verse los efectos negativos. La magnitud de estos impactos es variables en función, principalmente del tamaño de la presa y de la forma en que se manipula el régimen de caudales. Este efecto puede ser más negativo en el caso de existir varias presas próximas.

 

Mapa truchero de Zamora

 

     1. Efecto barrera.

     a) Efecto negativo sobre los peces: muchas especies realizan desplazamiento peródicos de cierta entidad, relacionados con la reproducción, la utilización de nuevos recursos alimenticios o de refugios alternativos, a lo largo de los cursos. Estos desplazamientos se denominan migraciones y la presencia de barreras al libre tránsito  por los ríos puede bloquearlos. Entre las especies más afectadas se incluyen la trucha común (Salmo trutta), la anguila (Anguilla anguilla), el barbo (luciobarbus bocagei) y las bogas (Pseudochondrostoma duriense). Otros ciprínidos como los escallos (Squalius carolitertii) realizan también desplazamientos de menor importancia.

     Al analizar el efecto de un obstáculo hay que tener en cuenta la capacidad de franqueo de las especies, las características del obstáculo y la alteración de los caudales que produce. Se tiende a simplificar asociando la mayor o menor franqueabilidad del obstáculo con su altura. Sin embargo la realidad es más compleja. Es un hecho que depende de las condiciones hidrodinámicas al pie del obstáculo (velocidad y produndidad del agua, configuración de los chorros de corriente, turbulencia, etc.) en conjunción con la capacidad de natación y salto de la especie considerada. Por ello juegan un papel muy importante la geometría del obstáculo, el caudal que circula por el río y la accesibilidad por los peces al chorro de agua que les permite remontar. Este aspecto es particularmente importantante en obstáculos de escasa altura (menores de 1-1,5 m.) como los que proliferan por todos los ríos sanabreses provenientes de los azudes de riego de prados y de antiguos molinos.

     Se puede considerar que los obstáculos de una altura superior a 0,5-0,6 m. pueden afectar significativamente a la migración de los salmónidos, siendo suficiente obstáculos de unas decenas de centímetros para bloquear las migraciones de peces con menor capacidad de natación, como las anguilas. Por ello, y a diferencia de otros impactos que estudiaremos posteriormente, la magnitud del impacto ocasionado por una minicentral suele ser equivalente al generado por una gran presa, cuando no se adoptan medidas de corrección.

     En el caso de especies que remontan los ríos para frezar el aislamiento físico puede llevar a la fragmentación de sus poblaciones, lo que aumenta su riesgo de desaparición. Además estas barreras afectan a la estructura genética de la población debido a la disminución del número de reproductores que alcanzan las zonas de desove y a la reducción del flujo genético. Aún sin llegar este caso extremo, se producen efectos negativos sobre el reclutamiento de juveniles al reducir las áreas disponibles para la freza, obligando al empleo de zonas marginales  menos adecuadas o concentrando a los reproductores en sectores donde son más vulnerables a ser depredados o furtiveados.

     b) Efecto sobre otros grupos biológicos. Algunos mamíferos, reptiles y anfibios tienen una cierta capacidad de desplazamiento por zonas alejadas del cauce y por tanto, en el caso de azudes pequeños el impacto directo es menor. No sucede lo mismo con otros cuya capacidad de alejarse del río para franquear obstáculos es mínima. Se produce así la fragmentación de su distribución y el aislamiento en pequeñas poblaciones que acaban extienguiéndose por falta de intercambio genético.

     Durante toda su vida los invertebrados acuáticos se ven sometidos -de forma más intensa que los peces debido a su menor mobilidad-, al efecto continuado del arrastre de la corriente que tiene como consecuencia más drástica episodios de arrastre muy intensos en las riadas. Como consecuencia de esta deriva hacia aguas abajo, las poblaciones muestran una tendencia de realización de deaplazamientos aguas arriba durante la reproducción, caminando sobre el fondo, volando, etc, para poder compensarlos. Mientras que en muchas especies los estadios adultos tienen una elevada capacidad de vuelo, en otras esta es limitada, y para ellas una presa puede suponer un obstáculo infranqueable.Moluscos, crustaceos, anélidos, triclácidos, etc. no vuelan en ningún momento de su ciclo vital, y por lo tanto, su capacidad de franqueo es inferior y la de remonte del cauce es nula.

     2. Modificación del régimen natural de caudales de aguas debajo de la presa.

     Debido a que la producción hidroeléctrica sirve para satisfacer puntas de demanda eléctrica, esta actividad industrial se caracteriza por presentar una marcada periodicidad horaria o diaria, coincidente con dichas puntas. A esta periodicidad puede ir superpuesta una peridicidad semanal (caída en la demanda durante los fines de semana, puentes, festivos,...), y otras más aleatorias, dependientes del acople/desacople de este tipo de energía a las líneas de transporte de alto voltaje.

     La disponibilidad de caudal para generar energía se consigue con ciclos de embalse-desembalse en el azud, con la inmediata alteración del régimen natural de caudales aguas abajo del punto de descarga de la central. De manera que los organismos son privados de las señales naturales cíclicas y estables (ritmos día/noche de 24 horas, ritos estacionales primavera/verano/otoño/invierno de 365 días) que rigen su comportamiento, fisiología y hábitos de reproducción y alimentación. Por decirlo de una manera llana no "saben" cuando es de día o de noche, ni saben cuando llega un periodo de aguas altas (invierno) o bajas (estiaje veraniego), ya que tienen aguas frías o más calientes y caudales mayores o casi nulos con una frecuencia de paso de unas pocas horas.

     Los cambios repentinos en la velocidad del agua pueden además incrementar la intensidad de la deriva de macroinvertebrados, especialmente en aquellas especies asociadas con los fondos, ya que en las frecuentes oscilaciones de caudal quedan varados en las orillas que se secan de repente.

 

Gusarapa

 

     3. Modificación de los procesos de transporte de material.

     En un tramo determinado la capacidad de transporte de material sólido es función del caudal y de la velocidad del agua, esta última relacionada con la pendiente del cauce. Esta capacidad define si en dicho tramo predominan los procesos de erosión o sedimentación, y como con secuencia, cuáles son los tamaños del sustrato más frecuentes que nos encontramos en el cauce. Cuando se construye una presa, la velocidad del agua decrece notablemente, disminuyendo su capacidad de transporte, lo que produce sedimentación de partículas finas.

     El depósito de sedimentos finos sobre las gravas y gravillas origina una disminución notable de los espacios intersticiales y dificulta la circulación del agua y el oxígeno en ellos. Estas circunstancias originan un considerable empobrecimiento de microfauna en que se basa la dieta de las truchas y también origina la pérdida de sus frezaderos, y la mortalidad de los huevos y primeras etapas de desarrollo de los alevines.

     4. Modificación de las características físico-químicas del agua.

     El volumen relativamente pequeño de agua que está contenido en una sección de un río, unido a la turbulencia del flujo y la gran proporción existente entre volumen de agua y superficie de contacto con la atmósfera, da lugar a que en los ríos la temperatura del agua varíe con rapidez de acuerdo con las condiciones meteorológicas. Este proceso es más claro cuando además, las orillas del cauce están desforestadas, el calentamiento del agua reduce la posibilidad de difusión del oxígeno en el agua y así la capacidad de albergar vida.

     La modificación del régimen de temperaturas que se produce en el embalse, amortiguando las temperaturas máximas y mínimas, tiene además un efecto importante sobre los mecanismos que regulan la emergencia de larvas hacia la superficie y la puesta de huevos en los invertebrados acuáticos. Para los peces la temperatura del agua puede actuar como factor limitante, pudiendo afectar especialmente a su éxito reproductor.

     5. Efectos en el vaso del embalse y aguas arriba del mismo.

     La modificación del hábitat que tiene lugar en el vaso del embalse es drástica, pues consiste en la desaparición completa del ecosistema "fluvial", que es reemplazado por un hábitat "lacustre". En cuanto a los peces, desaparecen las zonas de reproducción de las especies reófilas, y se favorece el desarrollo de comunidades basadas en especies con mayor tolerancia por las aguas lénticas. Este fenómeno es muy palpable en la mayoría de los ríos trucheros de Sanabria y la Carballeda con la reciente colonización de sus fondos por los "cabezones", el gobio (Gobio lozanoi); incluso en los tramos sin grandes azudes.

     6. Impacto de las infraestructuras asociadas y derivadas del mantenimiento.

     Los canales de derivación necesarios para el transporte del agua hasta las turbinas suelen estar construidos a cielo abierto, y en ellos es relativamente frecuente la caída o ahogamiento de mamíferos terrestres, incluyendo en ocasiones a personas. La anchura de muchos canales supone una barrera al desplazamiento de pequeños mamíferos, reptiles y anfibios. Los tendidos eléctricos se encuentran entre los principales causantes de mortalidad de origen antrópico dentro de algunos grupos de aves, en particular las rapaces y las aves de gran tamaño. También son reseñables los efectos que se pueden producir sobre las nidadas debidos a molestias provocadas, por personal y maquinaria, para la instalación y mantenimiento de las líneas en los periodos críticos biológicos.

     Durante la etapa de funcionamiento de la minicentral se hacen precisas operaciones de mantenimiento, destinadas a mantener en condiciones operativas los mecanismos hidráulicos y se puede aprovechar la época estival, en la que es más fácil acceder al río, pero también cuando existe menor caudal de dilución y capacidad de transporte para el vertido opriginado. Por tanto, se genera mayor impacto y puede dar lugar a episodios de grandes mortandades de peces por anoxia.

     Algunas evidencias científicas.

     Se presenta a continuación un resumen, simplicado en su terminología y en los aspectos científicos, de los principales resultados del seguimiento que el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, doctor Fernando Cobo, ha realizado desde 1994 en minicentrales gallegas. La evolución de los parámetros evaluados es diferente en las minicentrales estudiadas y afectan de manera desigual, a los tres tramos antes considerados: la parte remansada por efecto del azud, al tramo sin caudal, y la zona de restitución del agua, en la que las fluctuaciones hidráulicas son las responsables de las condiciones en las que ha de vivir la fauna.

     Sección remansada. El azud.

     Es la zona en la que son más evidentes las alteraciones relacionadas con el cambio de la velocidad de la corriente y el incremento de la profundidad. Estos cambios originan la sustitución del sustrato predominante, aumentando la fracción más fina modificando así la comunidad del fondo del río. La intensidad de estas modificaciones es diferente según el tipo de azud. En general se observa un disminución significativa de la riqueza taxonómica, especialmente acusada en casos en los que desaperecen el 90% de las especies presentes aguas arriba. En otros, esta disminución es también apreciable (61%), mientras que en minicentrales de derivación, en las que no se acumula agua, no supera el 32%. De la misma forma,  la diversidad biológica disminuye con relación a la estación de control en las minicentrales estudiadas, se encontró un descenso del 70% al 36%. Encontramos valores de diversidad que son siempre inferiores a los que cabría esperar según las características del cauce.

     En las minicentrales con gran cantidad de agua embalsada observamos un incremento significativo del estrés en las comunidades, en consonancia con la gravedad del cambio. Lo mismo ocurre con el estudio de la calidad de la dieta para truchas, que refleja un empeoramiento. Por lo que se refiere a la biomasa soportable en función de los nutrientes para el mantenimiento de poblaciones de trucha, el descenso es común para todas las minicentrales.

     Tramo cortocircuitado.

     En este sector, la magnitud de las variaciones negativas con relación a las estaciones de control está principalmente en función de la cantidad de caudal detraído por cada minicentral y, en determinados casos, por la interrupción casi absoluta que supone el azud en los procesos de recolonización.

     Punto de restitución del cauce.

     Atendiendo exclusivamente a los invertebrados (gusarapas y canutillos entre otras muchas especies) la restitución del caudal derivado supone una atenuación de los factores que desestabilizan las comunidades, si bien las fluctuciones bruscas del caudal compromete el desarrollo de poblaciones estables. De esta manera en la estación correspondiente a algunas minicentrales el nivel de estrés se eleva considerablemente mientras que en el resto, no observamos ningún síntoma de recuperación y se mantienen dentro del rango negativo del tramo cortocircuitado.

     Otras irregularidades negativas.

     Creemos de capital interés llamar la atención sobre algunas irregularidades estructurales observadas durante la ejecución de los estudios, que inciden mayoritariamente sobre las poblaciones de peces. Así por ejemplo, el azud representa una barrera infranqueable para los peces o bien dificulta enormemente, por defectos de diseño, su movimiento aguas arriba o abajo. Aunque hay casos en los que la construcción de un dispositivo de franqueo se ve dificultada por el tamaño del azud, en los otros esta medida correctora sería fácilmente ejecutable.

     En el caso de que la concesión contemple la obligatoriedad de aportar un "caudal ecológico", este ha de ser suministrado correctamente, impidiendo que se produzca un efecto de llamada para los peces en lugares no aptos (como un aliviadero), que los oblique a realizar un esfuerzo de remonte imposible. Las rejillas que impedirían el paso de los peces hacia el canal incumplen mayoritariamente lo estipulado en el Reglamento de Pesca Fluvial. De igual forma, las restituciones no se ajustan a lo previsto, no existiendo en los casos estudiados ninguna medida amortiguadora de sus efectos. No menos importante son las anomalías que presentan los canales de derivación a cielo abierto. Muchos de ellos podrían, ser cubiertos con facilidad, de manera que no constituyan una barrera o trampa para pequeños vertebrados de especial valor de conservación, como así sucede en la actualidad.

     Los maltrechos ríos sanabreses no soportan el impacto  de las minicentrales y de las numerosísimas presas que ya tienen; piden a gritos S.O.S. Debiera pararse su construcción y desmantelar la mayoría de las que hay construídas y que ahora no tienen uso. Puede que el mal sea irrecuperable ya.

     Las minicentrales están explotadas por empresas y por lo tanto sujetas a obtener el máximo rendimiento. No miran por la naturaleza que utilizan y únicamente miran el lucro. Se construyen en los tramos altos de los ríos, los de mayor belleza, por una simple razón: el alto desnivel del cauce, lo que implica más producción y más dinero.

     Las que se han construído hasta ahora carecen de elemntos para minimizar su impacto ambiental y ninguna cumple la ley. ¿Porqué vamos a creer ahora que son beneficiosas para el mundo rural en Sanabria?.

Javier Morales (Biólogo)

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