| MINICENTRALES EN RIOS DE MONTAÑA (Primera parte) |
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| Escrito por Javier Morales (Biólogo) | ||||||
Seguidamente, con el ánimo de ampliar su difusión, transcribimos literalmente el artículo publicado en el ejemplar del periódico zamorano "EL NOROESTE" correspondiente al mes de mayo del 2009:
MINICENTRALES EN RIOS DE MONTAÑA,Un despropósito insostenible.
Las llamadas "minicentrales" con el objeto de inducir en el lector el ánimo de que se trata de pequeñas instalaciones, y por ende han de ser inocuas para los ríos, son aprovechamientos industriales clasificados dentro de las energías renovables. Su carácter renovable no debe ser demostrado, ya que la utilización del agua del río no reduce o degrada su cantidad. Sin embargo son múltiples los problemas asociados a su construcción y funcionamiento, como más adelante se puede comprobar. No debemos, además, obviar, que si bien es ciero que la energía hidráulica es considerada como renovable, depende en su totalidad de la disponibilidad del agua que la produzca. Este agua, actualmente, es aportada mediante la detracción a los caudales circulantes o mediante elalmacenamiento en su cauce.Esto es lo que hace de esta energía renovable la fuente de los principales problemas de conservación de los ecosistemas acuáticos. Su aprobación dentro de los parámetros ambientales correctos marcados por la legislación vigente compatibilizaría su aprobación con las necesidades del ecosistema fluvial y permitiría asegurar la producción de energía por un porcedimiento menos impactante que otras centrales (térmicas, nucleares, etc.). Sin embargo, la experiencia práctica dicta verdicto: maxiproblemas (ver revista "Quercus" correspondiente a agosto 2000 y de marzo 2006).
![]() Tampoco debemos desconocer que las aportaciones de este agua son muy oscilantes en la Península Ibérica, y parece que lo van a ser más en el futuro. Sanabria está ubicada en una franja en la que según las previsiones de la Agencia de Medio Ambiente de la U.E. las precipitaciones de lluvia se van a reducir un 25% en los próximos 15-20 años, debido a las alteraciones climáticas globales en las que nos vemos inmersos en el siglo XXI. No parece por lo tanto razonable seguir por otro lado produciendo energía de una forma tan insostenible como hasta ahora, sin iniciar un drástico programa de reducción de su utilización tanto doméstica como pública, urbana e industrial. Si la posibilidad de tener agua para producción se va a reducir de forma grave, si se va a hacer a costa de destrozar los ríos y perder otras posibilidades de desarrollo, si es necesario de reducir el consumo neto de energía eléctrica, si su precio será oscilante y presumiblemente bajo en el mercado libre actual, ¿porqué hacer más miniscentrales? La participación de los Ayuntamientos, además de los abundantes promotores privados que ya existen, parece ser descabellada e ir totalmente a contracorriente de las necesidades sociales en las comarcas donde se llevan décadas invirtiendo fondos públicos para la potenciación de un modelo de desarrollo rural con tintes ambientales. Abordaremos en los párrafos siguientes los razonamiento necesarios para comprender esto, y en otro momento aportaré los datos científicos que ya se han comprobado en los ríos gallegos. En ellos, una desaforada y desorganizada construcción de gran cantidad de minicentrales (más de 300 fueron pedidas allí con la aprobación del último Plan Hidrológico) ha conseguido llevar las mejores poblaciones de salmónidos de la Península al borde de la extinción. Algo similar han comprobado en las útlimas décadas del siglo XX los pescadores franceses, y en la actualidad se multiplican las actuaciones en las que se desmantelas dichas centrales y se rehabilita el cauce fluvial mediante proyectos pagados con fondos públicos. Es mi deseo más ferviente compartir datos y aprender de dicha experiencia para evitar daños similares en Sanabria. Algunos impactos de las minicentrales sobre los cauces fluviales.Cabe en este punto agruparlos en los que se producen durante la fase de construcción (algunos por lo tanto son provisionales y otros permanentes), los que se producen durante la fase de funcionamiento (para un capítulo posterior) y por último durante el posible abandono de la misma (en este cas son todos persistentes). 1. Impactos en la fase de construcción. La mayor parte de los impactos producidos durante la fase de construcción de una minicentral son aimilables a los de construcción de infraestructuras dentro del medio rural. Para facilitar el acceso de la maquinaria suele ser necesario el acondicionamiento o nuevas aprturas de caminos o pistas. Además del impacto visual de estas vías de comunicación, que puede llegar a ser muy importante cuando la minicentral se ubica en zonas abruptas, de estas obras se derivan impactos como aumento de la erosión -y aumento del aporte de materiales finos al río- a consecuencia de la exposición de los taludes o de deslizamientos por inestabilidad de los mismos, la corta de vegetación en el trazado del camino (especialmente cuando discurre por las riberas, que suelen sustentar una vegetación singular dentro de la cue El arrglo de los caminos facilita el acceso en vehículo hasta las inmediaciones de la minicentral, lo que puede llevar a un aumento de la presencia humana y de los impactos de ella derivada. Un hecho a resaltar dado que muchas de estas instalaciones se encuentran situadas en parajes recónditos y bien conservados. La construcción de otras infraestructuras asociadas como los canales de derivación y los tendidos eléctricos, genera impactos análogos, que se suman a los anteriormente expuestos. Los trabajos dentro del cauceoriginan un aumento del aporte de finos al tramo situado aguas abajo, con los efectos negativos que se describírán en el próximo capítulo. Las fases de encofrado y hormigonado sone specialmente peligrosas para la calidad del agua, sobre todo cuando son realizadas por personal y empresas del sector constructivo civil poco cualificadas en las actividades ambientales. La derivación de las aguas del cauce durante ka construcción de la presa puede dejar secos tramos, engeneral, no muy extensos en los casos que nos ocupan, y del cauce, con la desaparición total del hábitat fluvial. Puede ser precisa la construcción de una ataguía o presa provisional para conseguir esta derivación, lo que aumenta el volumen de material empleado en la obra. 2. Impactos en la fase de abandono. Una vez abandonada la explotación, rara vez se procede a la demolición del obstáculo y de las edificaciones de central e infraestructuras anejas, por lo que los impactos derivados de su presencia (impactos visuales, efectos de barrera y modificación de la carga de sedimentos)persisten en el tiempo. Los impactos derivados de la modificación del régimen de caudales y delas características fisico-químicas del aguase amortiguan o desaparecen pero, como consecuencia del cambio en el balance entre el régimen de caudales (restituido al régimen natural) y la estructura del cauce generada durante el periodo de funcionamiento de la minicentral, pueden iniciarse procesos de reajuste en la morofología del cauce hasta volver a alcanzar un equilibrio deinámico con el nuevo régimen fluvialque puede tardar muchas décadas. Por último, la existencia de unas infraestructurasabandonadas puede hacer viable la aporbación posterior de proyectos de "habilitación" de las mismas que de no existir la minicentral previamente nos erían planteados, muchas veces del tipo hostelería del "chiringuito". De esta forma, el impacto se perpetúa en esa zona del río. ![]() La evidencia del día a día por los ríos de Castilla y León.Recurro en este apartado como ejemplo a dos casos recientes de minicentrales en ríos trucheros de montaña de otras provincias como comparativa de que en todos los sitios "cuecen habas". No por ausencia de estos impactos en nuestras comarcas zamoranas sino por lo enriquecedor que siempre es el análisis en un marco más amplio. En todo caso, invito al lector a visitar las dos minicentrales de Lubián a través de las páginas: http://www.galeon.com/marialor/lubian.htm y también http://www.galeon.com/marialor/minipedro.htm y que él mismo se haga composición. En concreto, citaré los sangrantes casos de la minicentral del garganta de Barbellido, provincia de Ávila, en la sierra de Gredos; así como el caso del azud de carga del embalse de Navamuño, provincia de Salamanca, en la sierra de Béjar. En ambos se pretende mostrar cómo la legislación sobre estos proyectos, que es muy amplia y concreta, no es cumplida y se hace manga ancha en las especificiaciones iniciales para la concesión. Y lo que es peor, posteriormente los organismos encargados de exigir al promotor su cumplimiento para garantizar la preservación del medio fluvial, por lo general son remisos a hacer el trabajo que la Sociedad les ha encomendado. Javier Morales (Biólogo)
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nta) o la fragmentación del hábitat de algunas especies terrestres.