| Soliitud de aumento de la vigilancia y otras medidas |
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| Escrito por admin | ||||||||||||||
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La ASOCIACION DE PESCA A MOSCA EL MOTÍN DE LA TRUCHA, EXPONE: Nuestro compromiso de protección y denuncia para con el Medio Ambiente hace que de modo reiterado tratemos de exponer todas aquellas situaciones que, por acción u omisión, afectan de modo negativo a nuestras aguas, especialmente las trucheras. Año tras año, de la cantidad y calidad de las capturas, se desprende una clara situación de recesión que es necesario analizar, y llamar la atención de la Administración sobre ella, no como crítica sino como toque de atención, pues se está a tiempo de recuperar unas zonas y paralizar la regresión de otras. Sabemos de los conflictos que constantemente se dan entre los intereses agrícolas, ganaderos, turísticos e industriales, pero estamos seguros de que siempre se pueden arbitrar medidas razonables. La mayoría de las actuaciones que afectan de modo nefasto al medio ambiente se hacen siempre en nombre del interés general, y en este sentido consideramos que existe una grave discrepancia en el concepto de ese interés general. En otras ocasiones es la sobreexplotación de los recursos lo que daña la naturaleza. De poco sirve invertir dinero en los cuidados del medio ambiente, si en las grandes decisiones políticas priman otros intereses; deseamos que nuestros gestores estén sensibilizados con los problemas que nos afectan y estén dispuestos a tomar decisiones que los resuelvan. Ciñéndonos al tema concreto que nos ocupa hemos de destacar en primer lugar que un importante responsable de la actual situación es el incumplimiento en el que incurre la propia administración por omisión de actuaciones o dejación de funciones y competencias que la propia legislación en materia de pesca y protección medioambiental le atribuye. No entramos a valorar la motivación, probablemente sea falta presupuestaria, pero ello no esconde la realidad, los problemas están ahí, y cada vez se hacen mayores. ¿Para qué legislar lo imposible? O ¿es la Ley solamente una declaración de intenciones?. Si no se pueden gestionar los ríos por falta de personal y medios, antes de que no tenga remedio habrá que delegar la gestión, como ocurre en otros países, y si no se quiere, habrá que aumentar las dotaciones presupuestarias para realizar las actuaciones necesarias, especialmente en las provincias donde no destacamos por nuestra industrialización, y es necesario buscar alternativas como la explotación de actividades turísticas. No solamente es responsable la administración, una buena parte de responsabilidad corresponde a los ciudadanos de a pie que o no cuidamos lo que tenemos, o nos quedamos impasibles viendo como paulatinamente se va deteriorando todo sin remedio. Las medidas que proponemos para la recuperación y salvaguarda de nuestros ríos, especialmente los trucheros, son las siguientes: a) Medidas Generales: a.1) Incremento de penas por incumplimiento de la normativa. a.2) Incremento de las dotaciones personales y materiales para la vigilancia de los ríos. a.3) Campaña de sensibilización para la captura y suelta, formación para la manipulación, etc, algún reconocimiento administrativo a todos aquellos que más de la mitad de los cotos que soliciten sean sin muerte. a.4) Que se aumente la participación de las sociedades colaboradoras en las decisiones de los consejos de pesca. b) Medidas particulares: b.1) Que cada año el servicio territorial provincial de medioambiente correspondiente lo dedique a la rehabilitación o mejora de un río concreto, controlando vertidos, limpiando sus márgenes, reconstruyendo presas, preparando frezaderos… b.2) Reconsideración de los de cebos utilizables en cada río, en función de la situación actual de los ríos. b.3) Que cada río truchero contenga al menos un tramo libre sin muerte. Seguidamente pasamos a comentar las medidas propuestas: Respecto a las penas por incumplimiento deben aumentarse de tal manera que no sea gratuita la infracción, o resulte menos oneroso pagar la posible multa, deben persuadir a los infractores, ya sean personas físicas o jurídicas. En cuanto a la vigilancia es necesario indicar que actualmente es muy escasa, y por ello deja que desear. El furtivismo sigue estando a la orden del día, especialmente en vedados, tramos libres sin muerte y escenarios deportivo-sociales, es lo que se habla en los corrillos de todos los días en las localidades a los que pertenecen estos tramos, y los propios pescadores lo constatamos en nuestras jornadas de pesca. Este no es problema que se resuelva aumentando las repoblaciones, que deben estar destinadas a que halla la cantidad de truchas necesarias y no a suplir la carencia debida al furtivismo. Se debe tener intención de resolver el problema en cada localidad, a nivel de denuncia de guardería o actuación concreta del SEPRONA. La sensibilización de los pescadores para la captura y suelta, o ver la pesca como ocio o deporte es una cuestión educativa que tratamos de divulgar desde las propias sociedades colaboradoras, pero es necesario que la administración se implique más a fondo. Las Aulas del Río son una gran idea, pero se deben trasladar a cada provincia, o mejor aún a determinadas localidades con posibilidades de ubicación, en forma de cursos; no es necesario que cuenten con instalaciones fijas, es cuestión de organización y gente que pueda impartirlos a pie de río. Que se haga mayor esfuerzo por tener en cuenta las peticiones que hacen las sociedades colaboradoras, que son las que de alguna manera representan los intereses de los pescadores y defienden, aunque sea por egoísmo, la pervivencia de la trucha y su entorno medioambiental. Respecto a la actuación concreta en un río determinado al año en cada provincia, ya está la propuesta bastante clara. Consideramos que las partidas presupuestarias son bajas y por ello al aplicarlas de modo general se difuminan. Es necesario que cada actuación se centre en un río concreto, y luego visto los resultados se traten de mantener. Como solución a la escasez presupuestaria, aunque actualmente no se admite legalmente debiera reconsiderarse la posibilidad de legislar para permitir la intervención privada de asociaciones y fundaciones sin ánimo de lucro, o empresas de promoción turística. Es difícil tratar de cambiar los hábitos de los pescadores en el uso de cebos naturales, pero la situación actual requiere medidas urgentes, y un acuerdo de prohibición del cebo natural en la mayoría de las aguas trucheras provinciales, especialmente donde no hay repoblaciones, y la presión de pesca ejercida con estos métodos constituye una clara sobreexplotación de la zona de pesca. Si no se regenera la trucha es lógico que disminuya. Inicialmente es una medida impopular, pero aquí si que debe primar el interés general sobre los intereses políticos, y se deben tener en cuenta que habrá resultados a corto y medio plazo. Finalmente, hay que dejar claro que vamos a pescar a donde hay truchas, y que las hay donde no se cogen y se preservan, es decir en los tramos libres sin muerte, que son lugares de regeneración para los ríos, donde es perfectamente compatible el ejercicio de la pesca con la preservación del medioambiente. Es necesario que cada río tenga su punto de regeneración y conjugarlo con el incremento de la vigilancia en estos lugares tanto por parte de la Guardería, como por el efecto persuasivo que en dicho sentido supone la afluencia de pescadores en estos tramos. Existen zonas que llevan años vedadas, que no se vigilan adecuadamente y en las que se ven menos truchas que en algunos tramos libres; seguro que son objeto de la actuación de los furtivos. Por todo ello, solicitamos, que de conformidad con el cuerpo de este escrito se sirvan tomar en consideración nuestras propuestas, y realizar los trámites pertinentes para su puesta en práctica. Zamora a ocho de agosto de dos mil siete.
CONSEJERIA DE MEDIOAMBIENTE VALLADOLID
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